UNA REVISTA PARA MENTES CURIOSAS DESDE 2009
✳Ejercicio
Cerebral
Activa tu mente ↗
← La revistaRetos mentales

Paradojas: Contradice tu sentido común

Salud Cognitiva · 2009-11-22 · 1 min de lectura

Escalera escultórica que forma un bucle como metáfora de una paradoja
Artículo del archivo original · Publicado el 2009-11-22. El contenido refleja su fecha de publicación; las referencias y servicios pueden haber cambiado.
Las paradojas, del griego παρα (para) y δόξος (doxos),  “más allá de lo creíble”  y del latín «paradoxum» (para = contrario a, alterado + doxa = opinión); son expresiones  en apariencia verdaderas, pero que conllevan contradicciones lógicas y plantean  ideas que contradicen el sentido común.

Algunas paradojas sólo parecen serlo, ya que lo que afirman es realmente cierto o falso, otras se auto-contradicen, por lo que se consideran verdaderas paradojas, mientras que otras dependen de su interpretación para ser o no paradójica. Las paradojas como ya hemos visto en otras ocasiones son  juegos mentales excelentes para ejercitar el pensamiento divergente. Veamos unas cuantas muy famosas.

    Paradojas: Contradice tu sentido común
- "Trae mala suerte ser supersticioso"
- "Quien sabe mucho, escucha; quien sabe poco,   habla" 
- "Cuando se han reemplazado todas las partes de un barco, ¿sigue siendo el mismo barco?"
- "Si una serpiente se empieza a comer su cola, y acaba comiéndose absolutamente todo su cuerpo, ¿donde estará la serpiente?"
- "Quien te quiere, te hará sufrir"
- "¿Puedes tener confianza absoluta en algo que no se sabe si  existe?"


      LA ORACIÓN DEL ATEO

      Miguel de Unamuno (1864-1936)

      Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
      y en tu nada recoge estas mis quejas,
      Tú que a los pobres hombres nunca dejas
      sin consuelo de engaño. No resistes

      a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.
      Cuando Tú de mi mente más te alejas,
      más recuerdo las plácidas consejas
      con que mi ama endulzóme noches tristes.

      ¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
      que no eres sino Idea; es muy angosta
      la realidad por mucho que se expande

      para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
      Dios no existente, pues si Tú existieras
      existiría yo también de veras.